La inauguración de LA FUERZA QUE SE DESPLIEGA, prevista para el 26 de marzo, queda suspendida hasta nuevo aviso

Curaduría: Carolina Jozami

Inauguración: 26 de marzo a las 19 hs

Cierre: 31 de mayo

Muestra colectiva de arte contemporáneo. Mural, instalaciones, performances.

Exposición del Palais de Glace en la Manzana de las Luces.

Una vez inaugurada, la muestra podrá visitarse de lunes a viernes de 11 a 19 hs y los sábados, domingos y feriados 13 a 19 hs en el Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces, Perú 294, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Entrada libre y gratuita.

Texto curatorial

Acontecimientos históricos, sociales e individuales marcan nuestra existencia. A pesar de que con el devenir del tiempo todo a nuestro alrededor va modificándose, ¿es posible encontrar ciertas estructuras que se repiten?

La exposición colectiva que reúne obra de Manuel Ameztoy, Julieta Escardó, Josefina Gorostiza, Guido Ignatti, Ana Willimburgh y Sofía Wiñazki recorre cinco estadios temporales imaginados, propuestos para ilustrar una concepción de tiempo circular.

En su ensayo “El tiempo circular”, Borges muestra cómo en la antigua Grecia, a partir de Platón y de los estudiosos de la astrología, se pensaba que los períodos planetarios eran cíclicos, por lo que los sabios deducían que la historia universal también lo era. El escritor recoge y analiza allí otros argumentos, como el eterno retorno de Nietzsche o la concepción del tiempo circular, en tanto repetición de ciclos similares pero no idénticos. Para ilustrar esta idea, Borges cita a Marco Aurelio en sus “Reflexiones”: Quien ha mirado el presente ha mirado todas las cosas: las que ocurrieron en el insondable pasado, las que ocurrirán en el porvenir.

El tiempo como una fuerza que se despliega se manifiesta en forma de video, instalaciones, pintura y arquitecturas efímeras en las salas de la Manzana de las Luces. Salas que, a su vez, contienen capas de nuestra historia. Fundación, derrumbe, metamorfosis.

Sala 1

Algo se inicia, eclosiona, explota. Un big bang detenido en el momento preciso de la explosión. Un tiempo nuevo que emerge. Pétalos, hojas, ramas, pedazos de naturaleza salen disparados, y se genera así un nuevo estado, una nueva imagen, un nuevo paisaje. Algo cambia. Nada que temer es el título con el que Julieta Escardó nos cuenta que después de la explosión sobreviene la reconstrucción.

Sala 2

La naturaleza fotografiada en la obra de Julieta Escardó se vuelve tangible con la obra de Guido Ignatti. Las plantas quebradas y las macetas rotas se nos presentan como un momento de recomposición a partir de instrucciones precisadas por el artista en Sistemas de recuperación ante la catástrofe. Estas instrucciones aparecen como un rastro, una huella de lo humano, en un escenario que podemos imaginar posapocalíptico. Después de la reconstrucción, sobreviene la calma.

Sala 3

La naturaleza que azotó y provocó destrucción a su paso ahora muestra su costado más pacífico. Un bosque arbolado, blanco y negro, pintado por Sofía Wiñazki, y estructuras etéreas de papel de Ana Willimburgh suspendidas en la sala parecen detener el tiempo en este espacio onírico. Encontrada la paz, hay lugar para la fiesta.

Sala 4

Ingresar a un espacio otro. La sala desaparece, y nos adentramos en una arquitectura efímera construida especialmente para la ocasión. La sala está de fiesta. Textiles de color realizados por Manuel Ameztoy, invaden las paredes. Un espacio de fantasía construido a partir de calados geométricos, un espacio al que entramos de un modo y salimos de otro. Potentes colores pero frágil materialidad, parecen indicarnos que también después de la fiesta puede sobrevenir el estallido.

Sala 5

Un cuerpo desnudo, un cuerpo animal, un cuerpo de mujer que no para de bailar. Un cuerpo furioso. Un cuerpo que vibra. El movimiento incesante de Josefina Gorostiza. Un cuerpo que muta, Bruta. Pelos, dientes, garras, piernas, baile, y vuelta a empezar.

Carolina Jozami

Curadora

EXHIBICIÓN CERRADA


Dónde

Perú 294, Ciudad Autónoma de Buenos Aires